Fiscalidad de los depósitos y cuentas remuneradas

Teniendo en cuenta que el interés del dinero no ha dejado de caer desde que el Banco Central Europeo comenzara a tomar medidas semejantes a la de ya célebre “quantitative easing” norteamericano, una de las preguntas que cabría hacerse es si la fiscalidad de las cuentas de ahorro y los depósitos bancarios, se ha vuelto algo más flexible. Al fin y al cabo, los ahorradores más conservadores están encontrando serias dificultades para canalizar su dinero en efectivo de una manera eficaz.

¿Cómo funciona la fiscalidad de los depósitos y cuentas de ahorro?

Una de las preguntas más habituales de los contribuyentes es si los habituales regalos en especie que ofrecen las entidades bancarias a sus clientes están sometidos a algún tipo de fiscalidad. Pues bien, tanto los intereses generados por las cuentas corrientes remuneradas, como las retribuciones en especie que estos bancos otorgan están sujetas a tributación ante la Hacienda Pública.

¿Cuánto te retienen de los intereses generados?

En lo que se refiere a la retención fiscal, tanto las cuentas remuneradas como los depósitos han experimentado una bajada de medio punto respecto a las cifras del 2015. De hecho, a mediados del año pasado, ya fuimos testigos de una reducción de las retenciones en la misma medida. Esta bajada de las retenciones ha supuesto una pequeña buena noticia para todos aquellos que habían contratado depósitos con anterioridad al 2016 y que aún estén vigentes, dado que la retención que experimentarán tras la liquidación será la vigente en ese mismo momento. Esto ocurre con independencia de cuándo haya sido contratado el depósito. Lo mismo sucede en el caso de las cuentas de ahorro. Si el capital depositado en las mismas genera algún tipo de rentabilidad -como está tan de moda en las cuentas remuneradas-, la retención a aplicar será la que esté vigente en el momento en que los intereses se depositen en la cuenta. En el caso de las cuentas remuneradas, esto suele tener lugar cada mes.

Debe tenerse en cuenta que, tratándose de rendimientos en especie –como regalos de cualquier tipo- también tiene lugar una retención, la cual se aplicará en el momento de la entrega del regalo. Por esa razón, conviene tener previsto el cargo en nuestra cuenta corriente para evitar descubiertos o cualquier situación en la que no tengamos suficiente dinero en la cuenta para hacer frente a cualesquiera obligaciones.

¿Cuáles son los 3 tramos de ganancias sometidos a retención?

Fiscalidad cuentas de ahorroLa mayor parte de los mortales se ven afectados por el primer tramo de retención; es decir, los primeros 6.000 euros de intereses. En este caso, se aplica una retención del 19%. A partir de esa cantidad y hasta los 50.000 euros, se aplicará una retención del 21%. De esa cifra en adelante, se establece una retención del 23%.

Teniendo en cuenta que las cuentas remuneradas con nómina establecen unas cantidades máximas a remunerar, y que el resto de cuentas de ahorro han bajado sus intereses hasta mínimos históricos, es lógico pensar que el primer tramo de retención sea el mayoritariamente aplicado a casi la totalidad de los españoles ahorradores.

¿Cómo beneficiarse de las posibles bajadas de tipos fiscales?

Teniendo en cuenta que las previsiones más optimistas estiman que la política del Banco Central Europeo se va a mantener estable durante una buena temporada, también es previsible estimar una progresiva reducción de los tipos impositivos.

Por supuesto, todo dependerá de la política aplicada por el partido que gobierne el país en cada momento. Sin embargo, asumiendo que la política impositiva siguiera la línea marcada hasta ahora, una de las mejores maneras de sacar más partido de nuestros ahorros sería contratar depósitos a plazo fijo, de larga duración y cuyos intereses se devengan en el momento de la liquidación. De esa manera, no sólo lograremos asegurarnos una rentabilidad futura superior a la que se ofrezca en cada momento, sino que también podremos beneficiarnos de una fiscalidad más amable con los ahorradores conservadores.

Por supuesto, esto es sólo aplicable a los productos que supongan una imposición a plazo fijo y con un interés no variable. Las cuentas remuneradas seguirán estando a merced de la evolución de los intereses del mercado y las retenciones seguirán aplicándose mensualmente, que es el periodo estandarizado para este tipo de productos.

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