Si un banco quiebra, ¿pierden los depositantes?

La posibilidad de quiebra de una o más entidades financieras se acentuó con el inicio de la crisis económica y financiera que sacudió a todo el mundo después del verano de 2008. Estas quiebras hubiesen provocado una caída en bloque de todo el sistema financiero nacional, sobre todo teniendo en cuenta que alguna de ellas, como Bankia, era sistémica.

Pero, ¿qué hubiese pasado si una entidad de este tipo hubiese quebrado? ¿Serían los depositantes los mayores perjudicados? En realidad no; la caída de una entidad no tendría (o mejor dicho, no tendría por qué) significar un grave perjuicio para los depositantes.

La liquidación de una entidad

A la hora de liquidar cualquier entidad financiera y, en general, cualquier sociedad, los acreedores reciben el resultado de esta liquidación para evitar en la medida de lo posible incurrir en cuantiosas pérdidas. Dado que los depósitos forman parte del pasivo del banco, los depositantes no dejan de ser un acreedor más de la entidad financiera.

De este modo, si un banco quiebra, los depositantes, en teoría, no tendrían de qué preocuparse, siempre y cuando el resultado de la liquidación de los activos fuese suficiente como para devolverles todo su dinero. El problema viene cuando la liquidación no es suficiente; en este caso, es posible que muchos depositantes tuviesen que perder dinero.

Depósitos bancariosSin embargo, en todo proceso de liquidación ordenada, existe un orden de prelación según el cual se devuelve el resultado de esta liquidación a cada uno de los acreedores, generalmente en función del riesgo que hayan asumido dentro de la entidad. Cuanto mayor sea el riesgo asumido, más abajo estará en el orden de prelación y, por tanto, más tarde recibirá el dinero, si es que lo recibe.

Así, en un proceso de liquidación ordenada bancaria, los depositantes y las Administraciones Públicas son los primeros en cobrar, mientras que los bonistas subordinados y los accionistas son los últimos que reciben el dinero. En el caso de España, sin embargo, ni siquiera una supuesta quiebra de Bankia habría supuesto pérdidas para los depositantes, ya que el resultado de la liquidación de los activos hubiese sido más que suficiente como para devolverles su dinero.

Pero, ¿qué pasa si algún depositante pierde en el proceso de liquidación?

En un proceso de liquidación, existe un escenario en el que los depositantes tendrían que asumir pérdidas: que el efectivo obtenido no fuese suficiente como para pagar a todos ellos. Sin embargo, antes incluso del proceso de liquidación, el estado español cuenta con un mecanismo que se activa para salvaguardar los ahorros de sus depositantes.

Este instrumento es el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que no es más que un fondo al cual las entidades financieras aportan una cantidad determinada de dinero de manera periódica para resarcir a los depositantes en caso de quiebra. Cada país cuenta con su propio fondo que suele garantizar los ahorros de cada titular de un depósito por entidad.

En España, en concreto, esta cantidad asciende a 100.000 euros por titular y entidad, de manera que una persona que tenga 80.000 euros en su cuenta corriente recibirá todo su dinero del FGD mientras que, por otro lado, una persona que tenga 120.000 euros, solo recibirá 100.000, a no ser que los 20.000 restantes los tenga depositados en un depósito de una entidad diferente. Por esta razón, es importante diversificar nuestros ahorros entre varios bancos, especialmente si tenemos más de 100.000 euros.

El rescate bancario, la alternativa de los países occidentales

En la mayor parte de países que han tenido que lidiar con un problema de semejantes características, la alternativa ha sido el rescate bancario. Una medida tan impopular como efectiva, que no solo ha servido para salvaguardar los ahorros de todos los ciudadanos, sino también para sanear el balance de las entidades en riesgo.

Sea como fuere, lo cierto es que nuestros ahorros están sobre seguro. Si bien hemos visto que existe una cierta probabilidad de que un banco quiebre, los depositantes no deberían de tener que preocuparse por sus ahorros, ya que existen mecanismos y herramientas suficientes para que no pierdan nada de dinero.

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