La rentabilidad de los depósitos toca suelo en España

Que los tipos de interés están más bajos que nunca es algo que no debería sorprendernos a estas alturas. Los depósitos han dejado de ser una alternativa de inversión para los ahorradores minoritarios, a pesar de su seguridad y de lo fácil que es acceder a ellos.

Y va para rato. Los mercados ya descuentan una posible subida de tipos de interés en Estados Unidos, además de una reducción de tipos por parte del Banco Central Europeo, que los podrían situar, incluso, en terreno negativo, algo que hasta hace relativamente poco tiempo era impensable.

En estas circunstancias, la rentabilidad de los depósitos en España parece haber tocado fondo, al moverse en torno al 0,4% de promedio, lejos del máximo que marcó allá por el año 2012, cuando el interés medio de los depósitos era del 2,97%, en plena crisis de liquidez de la eurozona.

Rentabiliad depósitosSegún datos del propio Banco de España, las entidades financieras han pagado en concepto de intereses 14.191 millones de euros en el último año, frente a los 20.879 millones de euros del periodo anterior, lo que da como resultado un descenso en los intereses pagados de un 47%.

Este notable descenso se explica por dos factores, fundamentalmente: por un lado, el desplome de los intereses pagados por los bancos, que han caído 40 puntos básicos, desde el 0,81% hasta el 0,41% y, por otro, por el efecto huída de muchos inversores hacia activos más rentables o hacia una mayor liquidez, por el menor coste de oportunidad que supone mantener nuestro dinero en efectivo en lugar de estar invertido en otros activos.

No se esperan cambios a largo plazo

La deflación y el débil crecimiento económico registrado por muchos países está provocando una intensificación de las políticas expansivas del BCE dentro de su programa de compra de activos, que en principio duraría hasta septiembre de 2016. No hay razón para pensar que el programa se acabará antes (más bien se pospondrá durante un periodo de tiempo más largo) y el propio Mario Draghi ya ha manifestado su intención de seguir aumentando y extendiendo los activos que va a comprar.

De hecho, las imposiciones a más largo plazo son las que más recorte han sufrido. Es más, si echamos un vistazo a la rentabilidad según el plazo de los depósitos, nos damos cuenta de que plazos más largos proporcionan rentabilidades menores. Así, mientras los depósitos a dos años es del 0,29% de media, el de los depósitos a un año ascienden al 0,38%

Una anomalía financiera que encuentra su explicación en un posible descenso de tipos de interés en el futuro. La teoría económica nos dice que si las personas que se van a endeudar (en este caso, los bancos) pueden obtener menores recursos más adelante, exigirán por esa deuda a largo plazo un tipo menor. Dicho de otro modo, cuando los tipos a largo plazo son más bajos que los tipos a corto, lo más probable es que los tipos sigan cayendo en el futuro.

Las cuentas a la vista acumulan cada vez más dinero

Ante esta situación, la disponibilidad de dinero en relación con el ahorro es cada vez menos costosa. Las cuentas a la vista acumulan un 56% de los 747.192 millones que las familias tienen en depósitos, cuando en el año 2012 esta cifra solo suponía el 42% de la totalidad de los depósitos. Por contra, el que era el producto estrella hace tan solo 3 años, el depósito a un año, ha sufrido un acusado descenso, al pasar del 45% en ese año al 33%.

Estas cifras son solo el reflejo de la situación económica general. Cuando las crisis arrecian, los ahorradores sufren, lo que se nota en la rentabilidad del producto en el que, tradicionalmente, la mayoría de las familias han invertido sus ahorros: los depósitos a plazo fijo.

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