Qué es la guerra del pasivo

Es muy probable que hayas escuchado la expresión guerra del pasivo en el ámbito de las finanzas y los bancos pero no termines de comprender a qué se refiere y cuáles son las repercusiones para ti como consumidor.

En este artículo, vamos a abordar de manera amplia la problemática de este fenómeno, su definición, así como las medidas tomadas por las autoridades reguladoras para limitar la capacidad de los bancos para tomar partido.

Qué es la guerra del pasivo exactamente

La guerra del pasivo es el fenómeno conocido como la lucha entre los bancos por captar la liquidez de sus clientes mediante la contratación de cuentas corrientes, depósitos y otros productos de ahorro semejantes.

De hecho, habitualmente también se la conocía como guerra de los depósitos debido a que el principal instrumento de captación de la liquidez siempre ha sido la imposición a plazo fijo.

No obstante, las políticas aplicadas tanto el Banco de España, como por el Banco Central Europeo han mermado mucho la capacidad de la banca privada para tomar partido en la guerra del pasivo. Eso es precisamente lo que vamos a explicar a continuación.

El Banco de España acabó con la guerra del pasivo

En el año 2013, el Banco de España emitió una comunicación pública en la que indicaba que procedería a exigir mayores requisitos de aprovisionamiento de capital a todas aquellas entidades que ofreciesen “demasiada” rentabilidad en sus depósitos, fondos garantizados o pagarés.

Esto fue el comienzo del fin para la guerra del pasivo, al menos, en lo que se refiere a las imposiciones a plazo fijo y productos semejantes.

De hecho, las entidades bancarias están obligadas a informar mensualmente de los tipos de interés que ofrezcan a través de sus depósitos a plazo, con el fin de monitorizar de forma exhaustiva la evolución de sus estrategias y asegurar el cumplimiento de las nuevas directrices.

5 años después, las consecuencias de estas medidas han dejado un panorama desolador para el ahorrador medio de nuestro país. Los tipos de interés ofrecidos por la banca en sus depósitos rozan el cero por ciento. Es más, algunas entidades han retirado su oferta de depósitos de sus respectivos portales online, y se limitan a ofrecer depósitos especiales únicamente a sus mejores clientes.

Algunas entidades se resisten a ceder en la guerra del pasivo con sus depósitos

Guerra del pasivoNo obstante, aún existen algunas entidades que operan en el territorio nacional y que se resisten a abandonar la guerra del pasivo. De hecho, han aprovechado la coyuntura para ganar clientes, ofreciendo depósitos con un tipo de interés muy por encima de la media del sector.

Entre las entidades que han seguido esta estrategia, podemos destacar las siguientes:

  • Selfbank, cuyo depósito de bienvenida a 3 meses ha sido el mejor remunerado durante todo el año pasado y todo parece indicar que seguirá siéndolo durante este año.
  • Banco Farmafactoring, de origen italiano y que desembarcó en España dispuesta a reventar la guerra del pasivo con unos depósitos de más de 10.000 euros, pero cuyos intereses superaban con creces a los de cualquier otro banco de la competencia.
  • Crédit Agricole, que ofrece depósitos a 6, 12, 24 y 36 meses, los cuales figuran entre los mejor remunerados tanto en la categoría de menos de 1 año, como en la de los depósitos de largo plazo.
  • Finantia Sofinloc, que si bien exige importes por encima de los 100.000 euros para la contratación de sus depósitos, también ofrece unos tipos de interés que triplican lo ofrecido por el sector.

Los bancos intentan trasladar el ahorro de sus clientes a los fondos de inversión

En un intento por mantener a sus clientes y lograr una mayor cuota de mercado, los bancos han optado por trasladar sus estrategias de captación a los fondos de inversión y los fondos monetarios.

Teniendo en cuenta la favorable recuperación de los valores bursátiles en los años posteriores al estallido de la crisis económica, muchos clientes se han sentido atraídos por las altas rentabilidades conseguidas. Sin embargo, es imprescindible comprender que los fondos de inversión no son productos de ahorro, ni garantizan que la rentabilidad conseguida en el pasado pueda repetirse en el futuro.

La guerra del pasivo se ha trasladado a las cuentas corrientes

Finalmente, no podemos dejar de destacar el caso de las cuentas nómina remuneradas que tanto éxito han tenido a lo largo de los últimos años.

Buena parte de los bancos nacionales han decidido centrar sus esfuerzos de captación del pasivo, mediante el uso de las cuentas corrientes que ofrecen a sus clientes.

En lugar de continuar comercializando depósitos a intereses ridículamente bajos, han optado por remunerar los saldos de las cuentas corrientes de sus mejores clientes, es decir, aquellos que están dispuestos a vincularse con la entidad de una forma más intensiva que únicamente con la apertura de una cuenta.

Para ello, han creado cuentas corrientes, habitualmente conocidas como “cuentas nómina”, en las que cuales se puede conseguir una alta rentabilidad, siempre y cuando se cumpla con una serie de condiciones tales como:

  • La domiciliación de la nómina, pensión, prestación social o ingreso equivalente.
  • El mantenimiento de un saldo medio por encima de una determinada cantidad.
  • La domiciliación de diversos recibos al mes o al trimestre, con preferencia por los recibos domésticos habituales.
  • El uso periódico de la tarjeta de crédito vinculada a la cuenta corriente.
  • La contratación de otros productos, como seguros del hogar.

Entre las entidades que destacan con estas estrategias cabe mencionar:

Todas estas cuentas corrientes ofrecen una remuneración sobre todo o parte del saldo depositado en ellas, además de otras ventajas que las han hecho muy atractivas a los ojos de los consumidores y todo un éxito dentro del sector.

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