Interés compuesto: Todo lo que necesitas saber para ahorrar

Dicen los expertos que el interés compuesto es el secreto mejor guardado de los ahorradores e inversores de largo plazo. De hecho, consagrados inversores en bolsa como Warren Buffet son grandes defensores del interés compuesto como herramienta para multiplicar los resultados de rentabilidad de cualquier inversión con el paso del tiempo.

Definición sencilla del interés compuesto

Básicamente, el interés compuesto es el resultado de la acumulación de los intereses generados por un capital y su continua reinversión de forma indefinida, con el propósito de incrementar la rentabilidad conseguida. En el momento en que se obtiene un rendimiento económico, éste vuelve a invertirse añadiéndose al capital previo, de forma que la rentabilidad va incrementándose con el paso del tiempo.

Cómo se calcula el interés compuesto

Para proceder al cálculo del interés compuesto, es necesario utilizar una fórmula matemática:
Cf = Ci x (1 + i /100 ) ^ n

  • En esta fórmula, Cf alude al capital final resultante de aplicar el interés compuesto sobre un capital inicial a lo largo de un periodo de tiempo previamente definido.
  • Ci alude a dicho capital inicial; es decir, el dinero del que se dispone en un primer momento.
  • i no es otra cosa que la tasa de interés que se genera sobre el capital invertido y que será aplicada progresivamente sobre el capital acumulado; es decir, el capital inicial más los intereses generados en cada periodo de liquidación.
  • n es el número total de periodos de liquidación de intereses, a lo largo de los cuales se mantendrá la inversión y se procederá a reinvertir el capital inicial y los consiguientes intereses producidos.

Comprendiendo el efecto bola de nieve del interés compuesto

Interés compuestoLa gran ventaja del interés compuesto consiste en que se genera un efecto similar al de una bola de nieve que rueda por una ladera, acumulando cada vez más material y agrandándose a una velocidad creciente.

Con el fin de que la explicación resulte lo más sencilla posible, vamos a omitir dos aspectos que tienen lugar en el mundo real pero cuyo cálculo puede resultar más incierto, debido a su propia naturaleza cambiante. Nos estamos refiriendo a los efectos generados tanto por la inflación, como por los impuestos.

  • La tasa de inflación anual no puede saberse con anticipación, por lo que suelen realizarse estimaciones. La merma que produce en el interés compuesto se debe a que a una mayor inflación, el valor del capital acumulado se reducirá; es decir, se podrán adquirir menos cosas con el mismo dinero. En el caso opuesto, la deflación hace que el capital acumulado permita comprar más cosas que antes.
  • Lo mismo sucede con los impuestos, los cuales pueden cambiar a voluntad de la administración pública encargada de establecerlos. En este caso, la merma del efecto del interés compuesto tiene lugar como consecuencia de que habrá que pagar a Hacienda parte de los intereses generados, los cuales ya no podrán ser invertidos.

Si tienes pensado beneficiarte del interés compuesto para sacar más provecho de tus ahorros, te sugerimos que tengas en cuentas estos dos aspectos. No obstante, en este caso, simplificaremos nuestra explicación omitiéndolos.

Imaginemos que disponemos de un capital inicial que asciende a 1.000 euros y procedemos a invertirlos durante un plazo de 1 año, logrando una rentabilidad del 5%.

El capital final resultante después del transcurso de ese periodo será de 1.050 euros.

Llegado ese momento, podríamos tomar los 50 euros, gastarlos y proceder a reinvertir los 1.000 euros iniciales. En este caso, la rentabilidad pasados otros 12 meses, volvería a ser del 5% y nuestro rendimiento sería de 50 euros.

No obstante, en lugar de esto, también podríamos tomar los 50 euros logrados en los primeros 12 meses y sumarlos al capital inicial e invertir de nuevo nuestro dinero. La diferencia es que, en este caso, contaríamos con una inversión inicial de 1.050 euros, en lugar de sólo 1.000 euros. En este caso, pasados otros 12 meses, los intereses generados ascenderían a 52,5 euros.

Analizando cada uno de los escenarios en perspectiva, podemos comprobar fácilmente como en el primer caso, hemos conseguido generar 100 euros al cabo de 2 años (50 euros, más 50 euros); mientras que, en el segundo o caso, hemos generado 102,50 euros (50 euros, más 52,5 euros). Se trata de un 2,5% más de rentabilidad. Esto puede parecer poco relevante por el hecho de que hemos analizado solamente el efecto del interés compuesto durante los 24 primeros meses y hemos utilizado una cifra pequeña.

Sin embargo, si extrapolamos el ejemplo a un plazo de una década, comprobaremos que el impacto sobre nuestra economía puede ser brutal.

  • Si no aplicamos el interés compuesto y nos dedicamos a consumir los intereses generados, entonces habremos logrado un total de 500 euros al cabo de 10 años.
  • Sin embargo, en caso de aplicar el interés compuesto, el capital finalmente acumulado pasada una década será de 628,89 euros, lo que supone un incremento del 25% en comparación con la opción anterior.

Imagina lo que podrías lograr con un capital mayor y durante un plazo superior.

Además, en la hipótesis planteada, nos hemos limitado a reinvertir los intereses generados a partir del capital inicial, sin hacer ningún tipo de aportación extraordinaria durante todo el tiempo transcurrido.

Cómo aplicar el interés compuesto en la vida real

El interés compuesto puede ser aplicado de forma favorable mediante muchas vías en la vida real. No obstante, las dos alternativas más sencillas y fiables son la contratación de depósitos a plazo fijo y la creación de una cartera de valores a largo plazo, siempre y cuando las empresas en las que inviertas entreguen dividendos.

En el primer caso, tan sólo tendrías que reinvertir sistemáticamente los intereses generados por los depósitos, contratando nuevos depósitos de forma sucesiva en el tiempo.

En el segundo caso, debes proceder a comprar acciones de empresas con negocios estables y competitivos, las cuales emitan dividendos periódicamente. Cada vez que recibas un dividendo, deberá proceder a reinvertirlo comprando más acciones y acumulando una inversión cada vez mayor.

El interés compuesto no te hará rico de la noche a la mañana. Sin embargo, te proporcionará unos resultados a largo plazo de una manera sencilla, evitando la ansiedad generada por otras formas de inversión y recompensando a quienes saben tener paciencia.

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