Diferencias entre la TAE y el TIN en un depósito bancario

A la hora de hablar de rentabilidad o interés de un producto financiero, normalmente existen dos siglas que sirven para reflejar cuál será el coste (o el beneficio) del dinero: la Tasa Anual Equivalente (TAE) y el Tipo de Interés Nominal (TIN). Se trata de dos conceptos que, aunque están relacionados directamente, indican cosas bastante diferentes.

Si bien la publicidad en las oficinas bancarias nos suele indicar cuál es el TAE de la operación, en especial para los productos de ahorro, como los depósitos, en determinadas circunstancias nos interesa conocer, en realidad, su TIN, y viceversa. Pero, entonces, ¿qué significa cada uno de ellos y cómo se calculan?

El TIN, el interés nominal

El tipo de interés nominal (TIN) es el porcentaje que se agregará a nuestro capital cuando lo colocamos en un producto de inversión, como un depósito a plazo fijo. A diferencia de la TAE, el plazo del producto no tiene que ser necesariamente un año.

Por ejemplo, un depósito de 10.000 euros a tres meses con un TIN del 4% anual, recibirá, al vencimiento, un capital una vez contados los intereses, de 10.100 euros.

La TAE, su equivalente anual

La tasa anual equivalente (TAE), en cambio, es aquella que revela cuál es el coste efectivo de un producto financiero ya que, además del TIN, incluye otros conceptos como comisiones y otros gastos bancarios. Se expresa en términos anuales, y es el indicador que se utiliza para realizar comparaciones entre uno o varios productos financieros, especialmente si sus plazos son diferentes.

Calculadora TIN TAEPor ejemplo, para el ejemplo anterior, si consideramos que no existe ningún tipo de comisión ni gasto aparejado, su TAE será del 4,06%. Esto es así porque el TIN se ha calculado para tres meses, y no para todo un año, y por el efecto que tiene la capitalización compuesta en cualquier producto financiero.

Este TAE nos sirve, de hecho para hacer comparaciones. Imaginemos que estamos decidiendo si colocar nuestros capitales en el depósito del ejemplo anterior o en otro depósito a seis meses con un TIN de 3,5% anual, y tenemos que decantarnos por uno de los dos si no existe ningún otro gasto ni comisión aparejado. Si realizásemos esta comparación, éste último tendría una TAE del 3,531% y, por tanto, tendría una rentabilidad menor que el anterior.

¿Dónde se puede ver la TAE de un producto?

Las entidades financieras están obligadas a comunicar la TAE de sus operaciones en la publicidad que hagan de sus productos financieros. Es por esto por lo que, en la mayoría de ocasiones, el número que aparece en los carteles o en los folletos de cualquier banco expresa la TAE. Además, debe figurar en los contratos que se formalicen y en los documentos de liquidación de operaciones de activo y pasivo.

Además, los elementos que debe incluir la TAE están legalmente definidos. Aunque la normativa ha ido evolucionando y adaptándose a nivel europeo y la TAE legal recoge cada vez más gastos y comisiones, todavía existen conceptos que no están recogidos en este indicador, y que hacen que la TAE real esté lejos de la TAE legal:

  • Siempre falta reflejar algún gasto que tiene que asumir el consumidor, especialmente en el caso de los préstamos, como el de notaría.
  • Además, en algunos casos, entre los que se incluyen los depósitos, las entidades financieras exigen la vinculación a otros productos financieros, y aunque es difícil reflejar estas condiciones en la TAE, reducen la rentabilidad efectiva de cualquier producto.
  • En muchos casos, además, la información que las entidades financieras deben dar a sus clientes deja mucho que desear.

¿Cómo puedo calcular mi propia TAE?

El cálculo de la TAE no es directo y, en muchos casos, es bastante complejo. Por esta razón, existen multitud de calculadoras por Internet en las que, en función del TIN, de los gastos y comisiones del producto bancario y del plazo del mismo, se calcula la TAE, como la que ofrece el Banco de España. De esta manera, cualquier persona puede conocer cuál es el coste (o el beneficio) efectivo del producto y realizar comparaciones entre ellos.

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