Depósitos combinados. Guía completa

Ahora que los depósitos a plazo fijo están de capa caída, muchos ahorradores se están dejando seducir por otro tipo de productos que, sobre el papel, parecen funcionar de la misma manera. Tal es el caso de los depósitos combinados.

Sin embargo, la realidad operativa es muy distinta. Este tipo de depósito suelen caracterizarse por una publicidad bastante agresiva, mediante la cual se da a entender que se puede obtener una rentabilidad mucho más alta que la de los depósitos tradicionales. El problema es que las condiciones que tienen que llegar a darse para poder conseguir dicha rentabilidad son mucho más complejas y exigentes que las de aquellos. En algunos casos, las condiciones responden a fenómenos totalmente arbitrarios, más propios del juego que del ahorro.

En caso de no conocer la verdadera naturaleza y funcionamiento de los depósitos combinados, muchos clientes pueden llegar a confundirse y contratar un producto más complejo de lo que creen.

En este artículo vamos a explicarte una serie de claves para ayudarte a decidir y este tipo de productos te interesan y, de ser así, cómo proceder a su contratación de una manera adecuada.

Mucho cuidado con las comisiones de los depósitos combinados

Al contrario que los depósitos a plazo fijo normales, los depósitos combinados pueden establecer un variado número de comisiones que mermarán la rentabilidad final. Tal es el caso de las comisiones por suscripción, gestión, reembolso…

A menudo, es difícil percatarse de la existencia de dichas comisiones, debido a que no se aplican en el mismo momento de la contratación, sino que son sustraídas de la rentabilidad final.

La cancelación anticipada puede invalidar la garantía de reintegro del capital

Los clientes habituales de los depósitos a plazo fijo están acostumbrados a que el capital que depositan esté plenamente garantizado, incluso en aquellos casos en los que se proceda a la cancelación anticipada.

Ése no es necesariamente el mismo caso que el de los depósitos combinados. De hecho, es frecuente que la garantía de capital en estos depósitos esté supeditada el hecho de que se mantenga el dinero retenido durante todo el plazo de duración acordada contractualmente.

Eso significa que, en caso de cancelación anticipada, y si la evolución bursátil hubiese resultado desfavorable, podrían llegar a sufrirse pérdidas netas sobre el capital original. Tal y como señalábamos al comienzo de este artículo, este producto tiene una naturaleza híbrida que lo aleja de los habituales instrumentos financieros de ahorro.

El cálculo de la rentabilidad obtenida es complejo

Aunque la rentabilidad de los depósitos combinados esté referenciada a una serie de valores bursátiles, eso no significa que aquella se calcule de forma directa en función de la evolución de dichos valores.

Lo más habitual es que los bancos establezcan complejos sistemas de cálculo de la rentabilidad final, incluyendo limitaciones explícitas que se aplicarán con independencia que los valores bursátiles hayan alcanzado grandes niveles de revalorización.

De hecho, la práctica más frecuente es el establecimiento de techos de rentabilidad. Es decir, tipos máximo de interés a los cuales se remunerará el capital aportado con el cliente.

Multiplicidad de condiciones para lograr la rentabilidad acordada

Además del uso de fórmulas para el cálculo de la rentabilidad y la imposición de limitaciones a la misma, también es frecuente que los contratos de los depósitos combinados establezcan una serie de condiciones que deben tener lugar en un momento dado para que el cliente pueda llegar a conseguir la rentabilidad pactada.

Una de las condiciones más habituales es el hecho de que todos los valores presentes en el paquete al que esté referenciado del depósito deben experimentar una revalorización determinada y en determinada fecha. En caso contrario, el cliente no recibirá la rentabilidad acordada, pese a que la revalorización del resto de índices de referencia hayan supuesto un alza generalizada.

El único beneficiado en estos casos será el propio banco, no el cliente que ha contratado el depósito combinado.

Factores de rentabilidad variable al margen de la bolsa

Uno de los aspectos más cuestionables de los depósitos combinados es el hecho de que pueden llegar a vincular la rentabilidad ofrecida a un determinado acontecimiento que nada tenga que ver con la evolución de la bolsa. Tal es el caso de determinados eventos deportivos, como los mundiales de fútbol o baloncesto.

Ciertamente, en estos casos más valdría estar hablando de un producto más propio del mundo de las apuestas que del financiero.

Multiplicidad de inversión en la renta variable

Incluso en los casos en los que rentabilidad queda ceñida al mundo de la bolsa, también se puede encontrar una gran variedad de tipologías de valores de referencia.

Después de todo, nada tiene que ver invertir en metales preciosos, que hacerlos en valores tecnológicos, materias primas, blue chips o en un paquete de acciones variadas.

La evolución de este tipo de índices y valores bursátiles responde a variables muy dispares, hasta el punto de que en algunos casos su progreso es inversamente proporcional, o lo que es lo mismo, cuando unos valores suben, otros tienden a bajar.

En caso de desconocer el funcionamiento habitual de la bolsa y las estadísticas históricas, un cliente inexperto podría terminar contratando un depósito combinado que tenga muy pocas probabilidades de consolidar la rentabilidad que se ha ofrecido en el contrato.

La parte de renta fija suele utilizarse como un gancho de ventas

Parte de la rentabilidad ofrecida suele funcionar como la de un depósito tradicional. La cuestión es que dicha rentabilidad suele utilizarse como un reclamo publicitario para atraer a clientes sin experiencia.

Basta con ofrecer un elevado tipo de interés pero aplicarlo únicamente durante un periodo muy corto de tiempo, como pudieran ser los 3 primeros meses de un depósito combinado a 2 años.

El cliente ha contratado el producto atraído por el tipo de interés fijo. Sin embargo, no se ha percatado de que el impacto real sobre el beneficio que va a obtener será muy reducido. El resto de su rentabilidad quedará vinculada a la evolución de los valores bursátiles de referencia, y condicionada a aquellos parámetros complementarios que el banco haya establecido contractualmente.

En conclusión, los depósitos combinados sólo deberían ser contratados por personas que tengan experiencia con productos de inversión y conozcan el funcionamiento de los valores e índices a los cuales se vincule la rentabilidad ofrecida. En caso contrario, resulta demasiado arriesgado.

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