Depósitos a plazo fijo o cuentas remuneradas, cómo elegir

Dentro de las posibles alternativas para rentabilizar nuestro dinero en productos de ahorro bancario, los que más acogida están teniendo entre los clientes son los depósitos a plazo fijo y las cuentas remuneradas. Se trata de dos productos financieros que cuentan con una serie de características comunes, aunque en realidad son bien distintos.

La diferencia fundamental es que mientras que la cuenta remunerada se asemeja más a una cuenta corriente (aunque, a diferencia de ésta, no permite domiciliar recibos ni asociar tarjetas de crédito para realizar ni aplazar pagos), en el sentido de que el cliente tiene disponibilidad absoluta por sus ahorros, en los depósitos a plazo fijo su disponibilidad está condicionada en el contrato y, aunque cada vez más las entidades financieras permiten sacar el dinero de manera anticipada, suelen aplicar una penalización si el cliente desea disponer de sus ahorros antes del plazo convenido.

Ambos productos proporcionan una rentabilidad por nuestros ahorros. En las cuentas remuneradas, el tipo de interés suele ser más alto durante los primeros meses hasta el primer o segundo año, sin un plazo predefinido de antemano, mientras que los depósitos a plazo fijo suelen proporcionar una mayor rentabilidad, estando su plazo prefijado de antemano, a no ser que exista renovación, algo que ocurre en muchos depósitos.

Además, en las cuentas remuneradas no suele existir ningún tipo de importe mínimo para formalizar su contratación, siendo el saldo de la misma el que devengue intereses. Los depósitos, en cambio, exigen una imposición mínima que, en ocasiones, es bastante elevada y que, por tanto, no está al alcance de todos los bolsillos; es más, en muchas ocasiones no es posible realizar imposiciones adicionales por lo que, en ese sentido, son mucho menos flexibles que las cuentas remuneradas.

¿Qué producto me interesa más?

Depósitos y cuentas remuneradasNo hay un producto mejor ni peor que el otro a nivel general. Todo depende de las preferencias y necesidades del cliente que contrata cada uno de estos productos. Por ejemplo, nos interesará contratar un depósito a plazo fijo si no necesitamos disponer de nuestro dinero antes de la fecha de vencimiento, y una cuenta remunerada si necesitamos disponer de él.

No obstante, debido a los bajos tipos de interés que rigen el mercado en la actualidad en este tipo de productos, dejar congelado nuestro dinero durante un período de tiempo más o menos largo no es ahora mismo tan atractivo como lo era hace tan solo tres años. Con un 0,40% de interés media, la rentabilidad más baja que se recuerda, ya no existe tanta diferencia entre las cuentas remuneradas y los depósitos a plazo fijo, al menos en lo que a rentabilidad se refiere.

De hecho, muchas cuentas remuneradas ya superan en la actualidad en rentabilidad a algunos depósitos aunque, eso sí, durante un período de tiempo menor. Existen cuentas remuneradas, como la Cuenta Remunerada de Bankinter, que ofrecen, incluso, un 5% de rentabilidad aunque, eso sí, aplicado sobre un saldo máximo de 5.000 euros. Otras ofrecen entre un 2% y un 5% siempre y cuando se cumplan una serie de condiciones previas.

De todos modos, lo normal actualmente es que las cuentas remuneradas ofrezcan un interés cercano a los depósitos bancarios, lo que ha hecho perder cierto atractivo a estos últimos. Muchas personas están colocando sus excesos de ahorro en este tipo de cuentas, aportando una cantidad fija mensualmente, con el fin de mantener liquidez en caso de necesitar disponer de su dinero.

Estos factores explican, en parte, por qué muchas personas están desplazando sus excesos de ahorro hacia cuentas remuneradas en lugar de depósitos a plazo fijo, y por qué las entidades financieras los están comenzando a comercializar como sus nuevos productos estrella.

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