Cómo tributan los rendimientos de los depósitos a plazo fijo

A la hora de calcular la rentabilidad de un depósito a plazo fijo, muy pocas personas suelen tener en cuenta los impuestos que hay que pagar sobre los intereses producidos. Se trata de un aspecto muy a tener en cuenta puesto que, a la hora de recibir nuestro capital junto con los intereses devengados, la entidad financiera aplicará las correspondientes retenciones a cuenta sobre los rendimientos obtenidos, lo que va a restar rentabilidad a nuestra inversión.

Así que, si tú no quieres tampoco pecar de inversor ingenuo, deberás tener en cuenta que la rentabilidad que ofrecen las entidades financieras en su publicidad no es la que recibimos, ya que ahí no se han restado los impuestos a pagar. Pero, ¿Cómo tributan los depósitos a plazo fijo?

Los intereses de los depósitos a plazo fijo se consideran como rendimientos del capital mobiliario y, por tanto, se integran dentro de la base imponible del ahorro a efectos del Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

La reforma fiscal que entró en vigor el 1 de enero de 2015 ha traído novedades en cuanto a la tributación del ahorro, entre las que se incluyen los rendimientos de estos depósitos, al modificarse los tipos impositivos que se aplican. Desde 2011, se han realizado varias modificaciones en estos tipos impositivos, quedando la imposición actual del siguiente modo:

Base imponible 2011 2014 2015 2016
Hasta 6.000 euros 19% 21% 20% 19%
6.000 – 24.000 euros 21% 25% 22% 21%
24.000 – 50.000 euros 21% 27% 22% 21%
50.000 en adelante 21% 27% 24% 23%

La Agencia Tributaria estableció, a partir del 1 de julio de 2015, un régimen transitorio con una tarifa intermedia entre la de 2015 y la de 2016 según el cual se aplicará un tipo impositivo de 0,5 puntos porcentuales menos para cada tramo desde esa fecha y hasta el 31 de diciembre de 2015 con el objetivo de adelantar el tipo de 2016 a mediados de 2015. A partir del 1 de enero de 2016, el nuevo tipo será el indicado en la tabla.

Hay que tener en cuenta que estos tipos se aplican únicamente sobre los rendimientos obtenidos, y no sobre la totalidad de las imposiciones realizadas. Por ejemplo, para un depósito a un año que tiene un tipo de interés del 3% TAE al que hemos realizado imposiciones por valor de 10.000 euros (habiendo obtenido, por tanto, 300 euros de rendimiento), tendremos que pagar a Hacienda 57 euros en 2016 (300 x 19%). El beneficio neto obtenido será, en este caso, de 243 euros y el interés efectivo una vez deducidos los impuestos, de un 2,43%.

Tributación depósitosSi, en cambio, nuestra imposición hubiese sido de 300.000 euros en el mismo depósito y hubiésemos obtenido, por tanto, un rendimiento de 9.000 euros, tendríamos que aplicar el 19% sobre los primeros 6.000 euros y el 21% sobre los 3.000 restantes hasta 9.000. Deberíamos pagar a Hacienda, por tanto, 1.770 (1.140 euros sobre los primeros 6.000, el 19%, y 630 sobre los 3.000 restantes, el 21%), con un interés después de impuestos del 2,41%.

También se aplica sobre los depósitos en especie

La tributación sobre los depósitos a plazo fijo tradicionales es aplicable asimismo a los depósitos en especie. Para este tipo de productos, al recibir un bien en lugar de dinero en metálico, la entidad financiera deberá realizar una valoración del bien que se entrega, que se considerará la rentabilidad del depósito.

La forma de realizarlo es, normalmente, multiplicar por 1,2 el importe pagado por la entidad para adquirir ese producto e integrando este resultado dentro de la base imponible del ahorro, que tributarán a los mismos tipos impositivos que se aplican para los depósitos tradicionales.

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