Cómo ahorrar en tus facturas domésticas

¿Acaso es posible ahorrar? Teniendo en cuenta el empeoramiento de las condiciones laborales de buena parte de los trabajadores españoles, no es de extrañar que te hagas esa pregunta. Máxime si de lo que estamos hablando es del ahorro en facturas domésticas.

Pese a las dificultades, siempre hay margen de mejora. Todo lo que logres ahorrar hoy supondrá una gran diferencia en el momento de la jubilación o en cualquier etapa de tu vida en la que debas afrontar más apuros económicos de los que esperabas. Por esa razón, hemos creado este listado de buenos consejos sobre cómo ahorrar en las facturas domésticas.

Consejos para ahorrar en tus facturas domésticas

Utiliza los comparadores online para buscar mejores precios

Hoy en día, existen comparadores online para casi cualquier tipo de producto o servicio. Esto incluye seguros del hogar, telefonía e Internet y, por supuesto, hipotecas. La utilización de estos comparadores te permitirá encontrar la opción más económica de una forma rápida y eficaz.

Desenchufa los electrodomésticos cuando no los utilices

Éste es un viejo consejo que sigue perfectamente en vigor. La funcionalidad de los aparatos electrónicos conocida como “stand by” supone un gasto energético innecesario e inútil, que termina por inflar la factura de la luz. Acostúmbrate a apagar completamente todos los electrodomésticos de tu casa, cuando no los estés utilizando.

Utiliza electrodomésticos eficientes

Ésta es una de las medidas que más cuesta implementar por el hecho de que implica un desembolso inicial de dinero mayor que la media. Los electrodomésticos eficientes pueden llegar a lograr un gran ahorro al final del año en el consumo de luz, gas y agua. Sin embargo, su precio es más elevado. En lugar de pensar en el precio de compra, calcula el ahorro que puedes conseguir cada año gracias a su utilización. Te percatarás de que el coste de la inversión en el electrodoméstico se amortizará más rápidamente de lo que hubieras imaginado. A partir de entonces, tan sólo supondrá un ahorro constante, año tras año.

Facturas domésticas

Cierra el grifo

Uno de los peores hábitos que tenemos los españoles es dejar abierto el grifo cuando nos lavamos las manos, nos afeitamos o nos duchamos. La mayor parte del agua vertida no es utilizada en absoluto. No solamente supone un gran perjuicio medioambiental, sino que también implica un incremento en el consumo de agua y la consiguiente factura.

Aísla tu casa utilizando doble acristalamiento en las ventanas y burletes en las puertas

La utilización de estas medidas de aislamiento puede, igualmente, reducir notablemente la factura de la calefacción.

Unifica la realización de las tareas domésticas

El hecho de cocinar una sola vez al día la mayor parte de las comidas de la jornada o, incluso, cocinar para varios días, permite ahorrar tiempo y, sobre todo, energía. Ya se trate de gas o electricidad, el gasto generado para calentar ollas, sartenes etc. puede reducirse al cocinar más comida de una sola vez.

Lo mismo puede aplicarse de tareas como poner la lavadora o planchar. Hay que hacer lo posible por utilizar la máxima carga disponible de la lavadora, así como planchar toda la ropa posible en una misma sesión. De esa manera, ahorraras agua y electricidad.

Compra en Internet

La seguridad de las compras online se ha incrementado mucho con el paso de los años. Por si eso fuera poco, los reducidos costes de una ecommerce –en comparación con una tienda física- permiten ofrecer precios muy competitivos.

Evita las compras compulsivas

Probablemente, las compras compulsivas son el otro hábito que más gasto inútil genera. A menudo, los objetos comprados de forma compulsiva son utilizados con poca o ninguna frecuencia. Además, en el peor de los casos, el precio que pagas por ellos ni si quiera es el más económico del mercado. El resultado es una pésima adquisición de la que ni siquiera haces buen uso.

Haz la lista de la compra

Este consejo está directamente relacionado con el anterior. Redactar una lista de la compra, detallando aquellos alimentos y otros productos de uso frecuente evitará que termines comprando de forma errática y sin criterio.

Ten en cuenta que comprar sistemáticamente los mismos productos te permitirá hacer un fácil seguimiento de la variación de los precios y el coste del carrito de la compra. Por otra parte, también evitará las odiadas compras compulsivas de las que ya hemos hablado anteriormente.

Evita comprar a crédito productos domésticos

Con excepción de las compras a crédito con TAE 0%, la utilización de esta “herramienta financiera” suele ser una manera de engañarnos a nosotros mismos, haciéndonos creer que podemos permitirnos algo que, en realidad, no deberíamos comprar. La compra a crédito de productos domésticos como televisores, ordenadores, smartphones, etc. puede causar la falsa sensación de que se puede asumir el gasto. Sin embargo, la realidad es que no sólo terminaremos pagando el precio completo del producto, sino también los intereses.

Jamás retrases el pago del saldo de tu tarjeta de crédito

Lo cierto es que salvo en los casos en los que el uso de la tarjeta de crédito suponga algún tipo de descuento o bonificación, la utilización de este tipo de tarjetas no es especialmente recomendable. Esto se debe a que, al igual que en el caso anterior, genera la falsa sensación de que no se está gastando dinero. Después de todo, el saldo en nuestra cuenta no se reduce.

En cualquier caso, el mayor riesgo radica en retrasar la liquidación del crédito dispuesto. Los intereses cobrados por las entidades bancarias rondan entre el 11% y el 23% TAE. Pagar semejante interés es una locura que puede terminar por complicarnos la existencia sin apenas darnos cuenta.

Estos hábitos son fáciles de implantar en tu día a día y no debería afectar negativamente a tu calidad de vida. Sin embargo, sí te permitirán ahorrar en tus facturas domésticas.

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