Cómo afectan los tipos de interés del BCE a los depósitos

La bajada de tipos de interés es una de las medidas de estímulo económico más clásicas de cuantas tienen a su disposición los bancos centrales del mundo. EL BCE, por supuesto, no ha dudado en emplearla.

Mucho se ha hablado de la eficacia o ineficacia de esta medida a la hora de generar un mayor impulso a la economía de la zona euro. Sin embargo, no todas sus consecuencias son siempre positivas. De hecho, como en seguida veremos al explicar las consecuencias sobre los depósitos, los ahorradores suelen verse irremediablemente perjudicados con la bajada de los tipos de interés.

El Banco Central Europeo comenzó a reducir los tipos de interés poco después del estallido de la crisis financiera. Desde el año 2011 hasta el pasado 2015, el tipo de interés oficial del dinero se ha visto reducido del 1,50% hasta el 0,05%.

Entendiendo primero cómo afectan los tipos de interés a la banca

Lo primero que debe tenerse en cuenta es que los tipos fijados por el BCE constituyen el precio oficial del dinero, o lo que es lo mismo, el precio al que el BCE presta dinero al entramado financiero de la Unión Europea. Sin embargo, el impacto sobre los intereses que afectan a los consumidores se ve influenciado por la propia política que adopten las entidades bancarias.

Sede del Banco Central EuropeoLos bancos necesitan capital para llevar a cabo sus operaciones. Para ello tienen tres principales fuentes de capitalización. Tomar dinero prestado del BCE, tomarlo prestado de otros bancos y, finalmente, tomarlo prestado de los particulares. Esto último tiene lugar mediante las cuentas corrientes, los depósitos y cuantas imposiciones a plazo fijo podamos imaginar.

Lo que debemos entender es que, si el precio del dinero que fija el propio Banco Central Europeo es especialmente bajo, la banca privada difícilmente va a tomar prestado dinero de otras fuentes; mucho menos a un precio más caro, o lo que es lo mismo, pagando un interés mayor.

Congelación del mercado interbancario

Esto es lo que ha dado lugar, por ejemplo, a la práctica congelación del mercado interbancario. Es decir, el intercambio de capitales entre aquellos bancos que se lo prestan mutuamente y cuyo precio medio se conoce como Euribor. No en vano, el Euribor ha corrido la misma suerte que los tipos fijados por el BCE, y ha caído a mínimos históricos.

Después de todo, ¿para que tomar prestado dinero de la competencia cuando se puede tomar directamente del BCE a un precio increíblemente bajo?

¿Cuáles son las consecuencias para los depósitos y otros productos de ahorro?

Como es de suponer, los intereses ofrecidos en las imposiciones a plazo fijo, como los depósitos, han ido reduciéndose drásticamente conforme el BCE bajaba los tipos oficiales. La única motivación que le queda a la banca privada no es otra que la captación del capital de los ahorradores como una estrategia de captación de clientes e incremento de la cuota del mercado.

Esto es lo que se conoce como “guerra del pasivo”, especialmente en épocas en las que los intereses de los depósitos se incrementan.

En estos momentos, es poco probable ver ese tipo de movimientos, no sólo porque el tipo oficial del dinero está en mínimos históricos, sino porque el Banco de España también ha establecido una serie de recomendaciones y directrices con el fin de limitar las remuneraciones ofrecidas por la banca a través de los depósitos.

¿Los depósitos con intereses bajos son algo negativo?

La primera lectura, y también la más fácil, es que un depósito con un interés bajo es siempre peor que uno con un interés más elevado. Sin embargo, es necesario poner las cosas en perspectiva. Estos bajos tipos de interés responden a una realidad económica global la cual tiene ciertas repercusiones. De todas ellas, la que más nos importa aquí es la deflación.

Normalmente, la evolución de las economías desarrolladas se caracteriza por una inflación controlada y sostenida en el tiempo. Es decir, un paulatino encarecimiento de las cosas. La generación de riqueza da lugar a más capital en el mercado y, por ende, un encarecimiento de los precios. Ahora bien, cuando la economía atraviesa periodos como el actual, puede llegar a tener lugar el fenómeno inverso. Esto es, la deflación o reducción de los precios.

La deflación tiene lugar por una caída de la demanda, algo que ocurre cuando los ingresos de las personas y empresas caen. Si le añadimos un contexto en el que los tipos de interés oficiales son fijados a la baja, la deflación es un hecho fácilmente previsible.

Ahora bien, mientras que la inflación supone un perjuicio claro para los ahorradores, la deflación tiene el efecto contrario. Aquellos que conservan su dinero en efectivo como, por ejemplo, en depósitos podrán comprar más cosas con el dinero ahorrado.

En consecuencia, podemos afirmar que, en cierta medida, la bajada de los tipos de interés en los depósitos no tiene porqué suponer un agravio para los ahorradores, siempre y cuando la deflación o una reducida inflación, se mantengan a la par.

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