Aunque hoy en día los bancos tienen múltiples formas de obtener dinero, tradicionalmente su método para disponer de la liquidez con la que prestar dinero a sus clientes ha sido básicamente a través de los depósitos a plazo fijo y las cuentas remuneradas. Con ellos, las entidades acceden a los ahorros de los clientes con excedentes en sus ingresos y, a cambio de guardar su dinero en plazos fijos y cuentas de ahorro, les remunera con un interés.

Con ese dinero, el banco tiene la posibilidad de ofrecer productos de financiación a aquellos usuarios que necesiten obtener dinero para realizar compras, a través de préstamos personales, tarjetas de crédito, hipotecas, líneas de crédito y otros productos. De esta forma, las entidades financieras se convierten en intermediarios que canalizan los ahorros hacia las inversiones, convirtiéndose en una pieza básica para el funcionamiento de la economía, haciendo fluir el capital.

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Depósito Naranja ING Direct

  • Interés: 1,50% TAE
  • Plazo: 2 meses
  • Destino: Nuevos clientes
  • Penalización: Ninguna
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Cuenta Remunerada Coinc

  • Interés: 0,70% TAE
  • Plazo: Sin plazo
  • Destino: Todos
  • Penalización: Ninguna
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Depósitos Crédit Agricole

  • Interés: Entre el 1,10% y el 1,60% TAE
  • Plazo: De 6 a 36 meses
  • Destino: Todos los clientes
  • Penalización: Consultar
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Depósito WiZink (bancopopular-e)

  • Interés: 1,15% TAE
  • Plazo: 14 meses
  • Destino: Todos los clientes
  • Penalización: 100% intereses
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Cuenta Naranja ING Direct

  • Interés: 0,20% TAE
  • Plazo: Sin plazo
  • Destino: Todos
  • Penalización: Ninguna
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Cuenta Ahorro WiZink

  • Interés: 0,75% TAE
  • Plazo: Sin plazo
  • Destino: Todos
  • Penalización: Ninguna
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Depósito Bonificado Popular

  • Interés: 1,25% TAE
  • Plazo: 13 meses
  • Destino: Todos
  • Penalización: 100% intereses
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Cuenta Inteligente Evo Banco

  • Interés: 0,50% TAE
  • Plazo: Sin plazo
  • Destino: Todos
  • Penalización: Ninguna
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Depósito Bienvenida Selfbank

  • Interés: 2,50% TAE
  • Plazo: 3 meses
  • Destino: Todos
  • Penalización: Ninguna

Preguntas frecuentes sobre los depósitos a plazo fijo y las cuentas remuneradas

¿Qué son los depósitos bancarios?

Se trata de la principal forma que tienen los bancos de obtener dinero para prestarlo a sus clientes. En la práctica, cuando un usuario contrata un depósito en un banco, lo que está haciendo es prestarle su dinero a cambio de un interés acordado de antemano. Se trata de uno de los productos más conocidos entre la gente, por su sencillez, su seguridad y la facilidad para contratarlo.

Es la forma más habitual que tienen los ahorradores sin muchos conocimientos financieros para sacarle algo de rendimiento a sus excedentes de renta. Tanto en forma de plazo fijo como de cuenta remunerada, casi todo el mundo tiene o ha contratado alguna vez un depósito.

Los intereses que ofrecen suelen depender del precio del dinero, que viene fijado por los bancos centrales, en nuestro caso por el Banco Central Europeo. Si los tipos de interés oficiales del BCE suben, también lo harán los intereses que pagan los bancos, y viceversa. Además, en muchas ocasiones se producen las denominadas “guerras del pasivo”, cuando las entidades financieras necesitan obtener dinero para cuadrar sus balances, suben los intereses de sus productos de ahorro para que los clientes les presten su capital.

¿Qué tipos de depósitos existen?

Depósitos a plazo fijo

Depósitos a plazo fijoSe trata del tipo más habitual. En esta modalidad, el cliente contrata un plazo determinado de antemano, para una cantidad de dinero concreta y obtendrá un tipo de interés estipulado a la hora de formalizar el contrato. La liquidación de los intereses puede ser al vencimiento o bien producirse de forma periódica, cada mes, cada trimestre o cada año, dependiendo del plazo elegido.

Permiten retirar todo o parte del capital invertido, pero habitualmente se aplicará una penalización en forma de reducción de la rentabilidad establecida inicialmente.

Depósitos a la vista

También conocidos como cuentas de ahorro o cuentas remuneradas, los depósitos a la vista se diferencian de los anteriores en que no tienen un plazo establecido, su periodo es indefinido, y permiten ingresar y retirar dinero sin ningún tipo de penalización.

Su rentabilidad suele ser inferior a los plazos fijos superiores a 6 meses, ya que el banco no se asegura que el dinero pueda estar inmovilizado un periodo mínimo de tiempo. Destacan por su flexibilidad y son muy utilizados para depositar los ahorros que no sabemos si vamos a tener que utilizar en el corto o medio plazo.

Depósitos en especie

Se trata de una modalidad de depósito a plazo fijo en el que los intereses no se pagan en efectivo si no en forma de regalo. Dependiendo del periodo de tiempo elegido, de la cantidad de dinero que se deposite y de los tipos de interés medios del mercado en el momento de contratarlos, los regalos de los depósitos en especie serán más o menos valiosos.

Depósitos estructurados

Son un tipo de inversión a caballo entre la renta fija y la variable. Los depósitos estrucurados o referenciados se contratan para un periodo de tiempo fijo, normalmente superior a los 12 meses. Su rentabilidad dependerá de la evolución de un activo bursátil, como puede ser un índice o una acción.

En algunos casos, si el activo subyacente pierde valor durante el periodo contratado, el cliente puede perder una parte de sus ahorros. Sin embargo, habitualmente el capital invertido está garantizado y lo que se hace es condicionar el interés final a si el activo ha subido y, en caso de no llegar a una subida mínima o de haber bajado, el cliente no recibe ninguna rentabilidad, pero dispone del dinero inicial.

No suelen estar disponibles de forma habitual y hay que contratarlos en momentos puntuales en los que la entidad financiera lanza una oferta para ello, con un tiempo límite para depositar el dinero.

Depósitos a interés variable

En este caso, la rentabilidad final no se conocerá de antemano, pudiendo variar durante la vida de la imposición en función de la evolución de un índice de referencia como puede ser el Euribor. Al igual que ocurre con las hipotecas, normalmente se le aplicará un diferencial que se sumará al valor del Euribor para calcular el interés a aplicar en cada momento.

¿Qué plazos tienen los depósitos bancarios?

En el caso de las cuentas remuneradas, no existe un plazo mínimo para mantener el capital invertido, es posible ingresar y retirar el dinero que se desee sin ningún tipo de penalización.

Si hablamos de depósitos a plazo fijo, el periodo de tiempo puede ir desde un mes, o incluso días, en el caso de productos para empresas, hasta varios años. Los más habituales son los depósitos a 1 año. Cuánto más largo sea el plazo contratado, mayor será la remuneración aplicada, pero más tiempo tendremos el dinero inmovilizado.

Ventajas de los depósitos a plazo fijo

Fiscalidad depósitos bancarios

  • Transparencia. Las condiciones de una imposición a plazo fijo suelen estar muy claras desde el inicio. El banco nos indicará el mínimo y el máximo importe permitido para su contratación, el interés que se aplicará, expresado en interés nominal (TIN) o en interés anual equivalente (TAE), y si existen comisiones o penalizaciones por retirar el dinero antes del vencimiento del periodo contratado.
  • Sencillez. La formalización de un depósito es muy sencilla, sobretodo si ya se es cliente del banco, con una simple firma en una oficina o bien un par de clicks a través de Internet es posible imponer un plazo fijo sobre la cantidad que deseemos, extrayéndola directamente de nuestra cuenta corriente. En el caso de que no seas cliente de la entidad, el proceso se alargará un poco, ya que se tendrán que cumplimentar los documentos necesarios para empezar a formar parte de los usuarios del banco.
  • Sin riesgo. A diferencia de la renta variable, en la que es posible perder todo o buena parte del dinero invertido si no se tienen muchos conocimientos o si se tiene mala suerte, con los depósitos el capital inicial está asegurado, al igual que los intereses, siempre que mantengamos el capital el tiempo necesario.
  • Garantía del estado. Además, en los depósitos a plazo fijo y en las cuentas remuneradas contarás con la protección del Fondo de Garantía de Depósitos, un organismo público que garantiza hasta 100.000 euros por cada titular en cada banco.

En el caso de las cuentas remuneradas, añadiríamos también la ventaja de la disponibilidad, ya que no se penaliza la retirada de cualquier cantidad de dinero. En los plazos fijos si que se suele penalizar y por tanto sería una desventaja.

Desventajas de los depósitos a plazo fijo

  • Baja rentabilidad. Si los comparamos con otros productos de inversión, los depósitos a plazo fijo y las cuentas de ahorro tienen una rentabilidad bastante reducida. Sin embargo, esto viene asociado con el riesgo asumido. En las inversiones en renta variable, la rentabilidad puede llegar a ser muy alta, pero también pueden serlo las pérdidas. En las imposiciones bancarias, el capital está asegurado, por lo que, incluso sin obtener intereses, no perderemos dinero.
  • Iliquidez. Esta desventaja afecta a los plazos fijos y a los depósitos estructurados, en los que no se puede retirar total o parcialmente el capital invertido sin sufrir una penalización. En el caso de las cuentas de ahorro, tienen total disponibilidad, por lo que se puede sacar y meter dinero cuando se quiera.
  • Fiscalidad. La remuneración obtenida está sujeta al impuesto del ahorro, que se sitúa actualmente entre el 19% y el 23%, dependiendo de la cantidad total de ingresos derivados de las ganancias obtenidas con las inversiones realizadas con nuestros ahorros. Normalmente, en el momento de pagar los intereses, el banco suele aplicar la retención mínima establecida.

¿Qué son las cuentas remuneradas?

Las cuentas remuneradas o de ahorro, como hemos comentado anteriormente, son un tipo especial de depósito conocido como “a la vista”. Se diferencian de los plazos fijos en que no tienen un periodo mínimo preestablecido, por lo que son indefinidos y están siempre activos hasta que se cierran por voluntad del cliente o de la entidad financiera.

Tienen total disponibilidad sin ninguna penalización, por lo que el cliente puede ingresar dinero o retirarlo en cualquier momento y los intereses aplicados no se verán afectados.

Son un tipo de cuenta bancaria especial que, a diferencia de las cuentas corrientes, no suelen permitir la domiciliación de recibos, la retirada de dinero en efectivo a través de cajeros automáticos ni la vinculación de tarjetas de débito o crédito.

¿Qué garantías ofrecen los depósitos bancarios?

Como hemos comentado más arriba, los depósitos a plazo dijo y las cuentas remuneradas no tienen prácticamente riesgos. Son uno de los productos más seguros en los que invertir el dinero para obtener una rentabilidad por él, aunque a cambio tienen las rentabilidades más reducidas en un producto de ahorro e inversión que podemos encontrar en el mercado.

El único riesgo que pueden tener estos productos es el del que el propio banco que los ofrece quiebre, algo bastante remoto hoy en día, ya que, desde el sonado caso de Lehman Brothers, todos aquellos bancos que han tenido problemas han sido rápidamente rescatados por los gobiernos, por lo que en ningún caso, sus clientes han perdido su dinero.

Además, incluso en el caso de que se produjera una quiebra y que el banco no pudiera devolver el dinero a sus depositantes, existe la ya mencionada garantía del estado que, a través del Fondo de Garantía de Depósitos, cubre hasta 100.000 euros por titular y entidad financiera. Por esto, siempre es recomendable no tener más de 100.000 euros en un único banco y, si disponemos de más cantidad, repartirlo entre varias entidades, así tendremos siempre nuestros ahorros cubiertos por el FGD.

¿Qué fiscalidad soportan los intereses liquidados?

La remuneración de depósitos y cuentas de ahorro se considera como rendimientos del capital mobiliario, por lo que su importe se suma dentro de la base imponible del ahorro. Esta base está sujeta a un gravamen, dentro del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas que actualmente oscila entre el 19% y el 23%, según el tramo de ganancias.

Para importes inferiores a los 6.000 euros, la retención aplicada será del 19%, si la suma de los rendimientos obtenidos supera los 6.000 euros y no sobrepasa los 50.000, el porcentaje de impuestos que se pagará será del 21%. En el caso de que ingreses más de 50.000 euros al año en concepto de rendimientos del capital mobiliario, pagarás un 23% de tus ganancias al estado.